Las Espaldas

El panorama en ese momento no era el más adecuado o aliciente para Rubí, debido a que tal cual lo anunciaron, Salomón se hizo presente y eso podría llegar a mencionarse que no era para nada favorable para Rubí, a lo que, tras negarse a tomar una copa de vino, ella exclamo.

— ¡Así que después de todo traes a tu perro fiel a tu lado!

— ¡No soy un perro Rubí! Desde ahora tus ojos están observando a dos de los narcotraficantes del norte más fuertes. — Exclamo con orgullo Salomón.

David levanto la m
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