La agonía que se apodero de Ariel en ese momento era aún más extrema que el mismo deseo de venganza de parte de Rubí, sin embargo el Duque exclamo.
— ¡No te llevare a ese lugar! ¿Acaso deseas que Rubí muera de verdad? Aun así, lo que mencionas es algo de grande preocupación, por lo que daré inmediatamente la orden que no le permitan ingresar a esa finca sola, girare instrucciones de inmediato, ¡Te juro que Rubí permanecerá con vida!
A pesar de la promesa y juramento del Duque, parecía que no e