84.
La habitación quedó en silencio después de aquellas palabras, como si incluso udara malam di Jakarta hubiera decidido contener la respiración. Gavin me observaba con una mezcla de determinación y algo más suave, más vulnerable… algo que rara vez mostraba a cualquiera. Tal vez porque no tenía que fingir nada conmigo. Tal vez porque, al final de todo, habíamos llegado a un punto donde no existía más armadura que la verdad.
Me levanté del sofá, estirando ligeramente mis brazos cansados, sintiendo