Camila frunció el ceño, primero confundida, luego inquieta. Releyó el mensaje varias veces, buscando algún indicio que pudiera darle contexto. Nada. Una amenaza velada, un juicio, una presencia anónima que parecía saber algo que no debería.
Sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
¿Quién podía ser?
Guardó silencio unos segundos, su respiración suspendida.
El teléfono vibró de nuevo.
“No deberías confiar en Gavin. Él no es quien crees.”
Esta vez la sangre se le heló. Era una advertencia. O qu