La noche en que Gavin volvió a ver a Camila después de su breve separación emocional fue distinta a todas las anteriores. No había tormenta, ni discusiones pasadas, ni silencios incómodos acechando entre ellos. Lo que había era una calma rara, como si ambos hubieran cruzado una puerta invisible hacia una nueva etapa, más profunda, más honesta, más arriesgada. Y esa calma, sin embargo, contenía una intensidad que les quemaba el pecho.
Camila llegó al apartamento de Gavin sin avisar. Él estaba en