La mañana siguiente amaneció con un cielo tan diáfano que parecía casi un presagio. Camila se despertó antes de que Mateo comenzara a moverse, con el corazón suave, pero agitado. Había algo distinto en el aire. Tal vez era la claridad que venía después de haber tomado tantas decisiones duras. Tal vez era Gavin, o la idea de él, cruzando océanos para estar a su lado, de manera irrevocable.
Mientras preparaba café, sintió el vibrar del teléfono. Era un mensaje temprano, demasiado temprano para al