68.

La noche había sido tranquila, pero Camila apenas durmió. Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Gavin en la puerta, con esa media sonrisa que solo usaba cuando estaba a punto de decirle algo que la derritiera. Y cada vez que abría los ojos, el recuerdo de su beso la atravesaba como una corriente tibia.

A las seis de la mañana, antes de que Mateo despertara, Camila se levantó. No sabía por qué, pero el cuerpo simplemente la empujó a moverse: preparar café, abrir cortinas, dejar entrar la luz del amanecer. Se sintió como una mujer que estaba empezando otra vida. No mejor, no peor… pero nueva. Una vida con alguien que la veía completa, y no como una versión rota de sí misma.

Cuando escuchó un suave golpecito en la puerta, el corazón se le detuvo.

No.

No podía ser tan temprano.

¿O sí?

Se limpió las manos apresuradamente y caminó hasta la entrada. Al abrir, encontró exactamente lo que su corazón había predicho: Gavin, vestido con una camiseta gris simple, jeans oscuros y el cabe
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App