24. El director ejecutivo bajo el paraguas de la lluvia
Camila
Pude ver cómo el rostro de Frans se tensaba lentamente. Había una mirada de incredulidad que no podía ocultar, como si acabara de descubrir algo mucho más importante que el drama de perder a su perro.
—¿Directora general? —repitió, esta vez en voz más baja, con un temblor nervioso en la voz. Incluso su postura se volvió ligeramente rígida.
Asentí de nuevo, tratando de mantener una expresión tranquila. Nunca me sentía cómoda cuando se mencionaba mi estatus social de esa manera.
El señor J