18. Interrogatorio Policial y Revelación
Camila
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por el suave golpeteo de alguien llamando a la puerta. El sonido era casi inaudible entre el zumbido de la máquina de suero y los apresurados pasos en el pasillo del hospital. Enderecé la espalda, me sequé las lágrimas que aún quedaban en mis mejillas y dije en voz baja: —Adelante—.
La puerta se abrió y entró un hombre alto vestido con un traje oscuro. No era ni médico ni enfermero. Su actitud era demasiado tranquila, demasiado cautelosa. En la man