15. La Batalla de una Madre
Camila
«¡Mateo!». Me desperté sobresaltada, saliendo de mi desmayo. Incluso en mi subconsciente, esa sensación de ansiedad nunca me abandonaba del todo. Me dolía mucho la cabeza. Me la sostuve con delicadeza y Gavin me pasó rápidamente un vaso de agua.
—Bebe primero, Mil. Cálmate —me dijo en voz baja.
Pero era imposible mantener la calma. Lo miré con los ojos muy abiertos y llenos de pánico.
—¿Cómo voy a calmarme, Vin? ¡Han secuestrado a Mateo! ¿Por qué me has traído al hospital? ¡Tengo que enc