Siento como mis palabras resuenan en mis tímpanos, dejando un silencio sepulcral en todo el salón, el cual es sustituido casi al instante por un sinfín de murmullos y flashes que intentan no perderse nada de lo que sucederá.
—¿Qué estupidez estás diciendo? —brama Oliver, olvidándose por primera vez de esa tranquilidad que lo caracteriza y mostrando por fin su verdadero rostro, el de un hombre cruel y peligroso.
—Lo que escuchas, quiero el divorcio. Después de ocho años de matrimonio he dejado d