Nathan
Mientras manejo de regreso a casa, recuerdo como el idiota de Oliver apretaba con fuerza la cara de su esposa y sin poder creer en su reacción, niego con mi cabeza. Nunca esperé que perdiese los estribos de esa manera y mucho menos que haría tal espectáculo frente a los medios.
Cuando llego, abro la puerta listo para los reclamos que estoy por recibir por parte de Iris y como si fuese un profeta, lo primero que me recibe es una mujer pelirroja que casi echa fuego por la boca.
—¿Acaso te