-Si despediste a la niñera, al menos hazte cargo de David por ti misma- Escuché de la voz de Jorge hablando fuerte a las afueras de mi cuarto.
Me paré y abrí la puerta, tomé al niño del brazo para atraerlo adentro y luego con la cara más seria que pude colocar, miré el rostro de Jorge.
-¿Y tú, tan machista eres que tampoco puedes atenderlo? –Expresé.
-¿Yo? Tengo cosas importantes que hacer. Tú eres la madre, al menos has algo que valga la pena.
-Como si yo no hubiese estado todo el día trabajan