El mundo de Olivia se había reducido a un campo de batalla silencioso donde cada interacción con Alexander era minada por la duda. Las palabras de Sebastian, como semillas de una maleza venenosa, habían echado raíces profundas en su mente, distorsionando su percepción hasta dejarle una pregunta insoportable resonando en cada momento de silencio compartido: ¿había sido real?
La confesión en el estudio, la vulnerabilidad cruda en los ojos de Alexander mientras sus dedos seguían las líneas de su s