La nueva política de "gestión de la presión" se mantuvo durante exactamente tres días laborales.
El miércoles por la tarde, la tensión alcanzó un punto crítico. Habían estado encerrados en la sala de conferencias A durante cuatro horas seguidas, reestructurando el presupuesto del próximo trimestre. El aire estaba cargado de cifras, café frío y la frustración silenciosa de proyectos recortados.
Olivia, liderando la revisión, era implacable. Lógica, fría, precisa. Alexander, desde el otro lado de