Los siete días pasaron como una agonía lenta.
Alexander trabajó en el plan de corrección. Palabras vacías sobre “mejores prácticas”. “Comités de revisión fortalecidos”. “Mayor supervisión del consejo”. Un documento que admitía, sin admitirlo, que ya no podía confiarse en él solo.
Lo entregó el séptimo día. El consejo lo revisó en silencio. Charles sonrió. Era justo lo que quería: una confesión escrita de debilidad.
Pero Charles no quería removerlo aún. No sin el golpe final. Sin la prueba del c