Capítulo 266: El Juego de las Distancias
El sábado llegó envuelto en una lluvia fina y persistente que empañaba los ventanales del apartamento de Alexander. A las 3 p.m., el timbre sonó con la energía contenida de Emma, que golpeaba la puerta con la punta del zapato.
Alexander abrió. Emma estaba empapada, su impermeable amarillo brillante chorreando sobre el felpudo, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Detrás, Olivia sostenía un paraguas grande y negro, ella misma seca e impasible bajo la ll