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Lilka y yo esperamos a que el técnico me cambiara las cerraduras y, cuando por fin nos quedamos solas, nos pusimos a beber. Así, entre charlas y copas, pasamos todo el día. Lilka me distrajo con su importante acontecimiento.

Al día siguiente fuimos a elegir el vestido. Y yo me alegré sinceramente por mi amiga, pero mis pensamientos volvían una y otra vez a Yegor. Tal y como había dicho Lilka, empecé a e

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