Mundo ficciónIniciar sesión50
—¡Yegor! —me acerqué a mi esposo.
—¿Qué hace él aquí? —preguntó Yegor.
—Vamos, yerno, ¡tenemos que hablar! ¡El señor Astafiev tiene algo que decirte! —dijo mi papá con voz igualmente seria.
Yegor se fue con los hombres y mi mamá se acercó a mí.
—¡Lizochka, no te preocupes tanto! ¡Todo va a sa







