Mundo de ficçãoIniciar sessãoEpílogo, parte 2
—¡Vamos, vístete rápido, flor! —sonrió Yegor y empezó a arreglarse la ropa.Un par de minutos después, los dos estábamos listos y, tras ponerme la chaqueta, ya me disponía a salir cuando Yegor volvió a abrazarme.—¡Te voy a dar una buena en casa, flor! ¡Te lo has buscado! —me amenaza sexualmente mi esposo. Yo sonrío ante su declaración y me ace






