Maxime
No se va.
Se queda.
Y en este silencio entre nosotros, algo aún respira.
Es minúsculo. Un suspiro.
Pero suficiente para mantenerme en pie.
Léa está ahí, frente a mí, con los brazos cruzados y el rostro cerrado. No en una ira explosiva. No. Es más peligroso que eso. Es ese tipo de calma que precede a las tormentas. Donde todo puede volverse a inclinar. Donde cada palabra cuenta.
Siento que estoy en una cuerda floja. Y que un solo paso en falso me enviaría de regreso a ese vacío que yo mis