Léa
La puerta permanece abierta entre nosotros tres, y el aire se ha vuelto pesado, cargado de una tensión que no logro disolver. Siento mi corazón volverse más pesado, como si cada latido fuera un eco de una realidad que no me pertenece. Lo que creía ser una mañana perfecta se ha hecho añicos, y la incertidumbre me invade, me paraliza.
Maxime, siempre inmóvil detrás de mí, parece estar sumido en un torbellino de emociones contradictorias. La confusión en su rostro es evidente, pero no es la co