Léa
Nuestros cuerpos están en simbiosis, abrazados por un deseo desenfrenado. Y mientras me dejo llevar por la magia del momento, una voz interior me susurra que esta mañana es el comienzo de una nueva aventura, llena de pasión, intimidad y promesas inexploradas.
Nuestra delicada danza termina cuando Maxime me atrae de nuevo a sus brazos, y solo anhelo una cosa: saborear cada segundo de este despertar embriagador, como si el mundo exterior ya no existiera.
Con una sonrisa, sé que esta mañana no