Lola y yo recorrimos la ciudad todas las noches en busca de brujas, pero no logramos encontrar pistas de quién o quiénes podrían ser; lo que, si me quedaba claro, es que tanto Doña Hipólita como doña Leonor, estaban involucradas en toda esa intriga, las dos guardaban secretos oscuros, y estaba segura, de que sus esposos no estaban enterados.
Mientras Doña Hipólita trataba de amedrentarme con la amenaza de acusarme con el santo oficio, Doña Leonor, me insistía en que me casara lo antes posible co