Capítulo 10

Ya no me preparaban la infusión de árnica, porque mi tobillo había sanado, así que pedí a la sirvienta que me hiciera un té de manzanilla, de algo me tenía que servir, me limpié la pierna, el dolor era tan fuerte que no soportaba ni siquiera el roce de la tela de mi camisón, tal vez debería decirle a Maximiliano, él es médico y me ha pedido que le tenga confianza, pero ¿Y si piensa mal de mí? ¿Y si él no me cree cuando le diga que no sé cómo me he lastimado? O lo que es peor, ¿Y si se lo dice a
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