Tomás estaba sentado solo en el estudio de su casa.
La luz de la tarde entraba por las ventanas altas, dibujando sombras largas sobre el piso de madera. Tenía un vaso de whisky en la mano, pero apenas lo había probado. Lo observaba como si la respuesta a todos sus problemas pudiera encontrarse en el fondo del vaso.
Por primera vez en mucho tiempo, el silencio lo obligaba a pensar.
Alma había sido clara.
Debía sacar a Laura de su vida.
La idea le producía una inquietud extraña, casi física.
Nunc