Mundo ficciónIniciar sesiónLa tensión no se disipó con los días. Por el contrario, se transformó en ausencia.
Tomás comenzó a viajar con una frecuencia inusual. Reuniones en otras ciudades, congresos, visitas a filiales que durante los últimos tres años había delegado sin dudar. Antes, cualquier excusa era válida para no dejar sola a Alma; ahora, las valijas se armaban rápido y las despedidas eran breves, casi formales.
Alma intentó convencerse de que era solo trabajo. De que nada había cambiado realmente. Pero las noches largas y silenciosas decían otra cosa.
Una de esas noches, decidió invitar a Esperanza a dormir a la mansión. Prepararon algo simple para cenar y se acomodaron en el sillón del living, envueltas en mantas livianas, con una copa de vino entre las manos.
—Amiga, realmente me siento triste —confesó Alma, sin rodeos—. Tomás está raro. Nunca me había tratado así… tan frío, tan distante.
Esperanza la miró con atención, apoyando el mentón en la mano.
—Debe estar estresado —dijo—. El trabajo, la presión… no subestimes eso.
—No sé —respondió Alma—. Siento que algo se rompió.
—Alma —continuó Esperanza—. Todas las parejas atraviesan crisis. No puede ser todo perfecto siempre. Las discrepancias son normales en cualquier vínculo sano.
Alma suspiró.
—Y además —añadió su amiga—, también está bien tomar un poco de distancia. Ustedes estuvieron muy juntos estos últimos tres años. A veces, extrañarse un poco ayuda. El espacio personal es importante, incluso cuando se ama.
Alma asintió, aunque la inquietud no se iba del todo.
El silencio se llenó de recuerdos compartidos, de noches en Luminaria hablando de proyectos, de sueños que parecían lejanos pero nunca olvidados.
—Siempre soñamos con tener nuestra propia empresa —dijo Alma de pronto.
Esperanza sonrió.
—Todo el tiempo.
—Sigue siendo mi sueño —admitió Alma—. Trabajar juntas pero crear algo nuestro.
Esperanza dudó un segundo antes de responder.
—No quiero ser dura —dijo finalmente—, pero el Grupo Beltrán no te pertenece, Alma. Hoy estás protegida, sí… pero tenés que pensar en tu futuro. En qué pasaría si a Tomás le sucede algo.
Las palabras fueron dichas con cuidado, sin crueldad.
—Lo sé —respondió Alma en voz baja.
—Somos licenciadas en Administración —continuó Esperanza—. Tenemos trayectoria, contactos, experiencia real. Podemos hacer algo sin competir con ellos.
Alma se incorporó, interesada.
—El Grupo Beltrán es un conglomerado fuerte —dijo—. Infraestructura, desarrollo inmobiliario, logística, energía… manejan proyectos enormes, capital intensivo, decisiones estratégicas a largo plazo.
—Justamente —asintió Esperanza—. Nosotras podríamos ir por otro lado.
Comenzaron a hablar con entusiasmo creciente.
Una consultora.
Una empresa pequeña, flexible, orientada a acompañar a otras empresas familiares, pymes y emprendimientos emergentes en procesos de profesionalización: organización interna, planificación estratégica, gestión financiera, gobierno corporativo, sucesión generacional.
—Nada de competir —dijo Esperanza—. Al contrario, podríamos ser un complemento.
—Incluso podríamos colaborar con proveedores o empresas satélite del Grupo Beltrán —agregó Alma—. Ayudarlas a crecer, a ordenarse, a cumplir estándares más altos.
—Sería una consultora boutique —continuó Esperanza—. Cercana, humana. No una estructura fría y gigantesca.
—Con foco en empresas familiares —dijo Alma—. En los conflictos que nadie quiere ver pero que terminan destruyendo negocios.
Se miraron, entusiasmadas.
—Podríamos empezar de a poco —propuso Esperanza—. Un par de clientes, proyectos cortos. Construir reputación.
—Y sin afectar los intereses del grupo —añadió Alma—. Más bien, fortaleciendo el ecosistema que los rodea.
Por primera vez en semanas, Alma sintió algo distinto al nudo en el pecho. Una chispa. Una idea propia. Un futuro que no dependía exclusivamente de nadie más.
Esa noche, mientras Esperanza dormía en la habitación de invitados, Alma se quedó despierta un rato más, imaginando nombres, proyectos, caminos posibles.
Quizás la distancia no solo traía dudas.
Quizás también estaba abriendo un espacio nuevo.







