La noche cayó lentamente sobre la mansión de los Beltrán, iluminada por las luces cálidas del jardín y el murmullo familiar que siempre llenaba aquel lugar a la hora del té. Era una costumbre de los Beltrán reunirse todos los días a la misma hora, para tomar el té con Elena, Tomás y Alma habían participado de las tardes de té, pero Tomás era reacio a compartir tanto tiempo con su familia, así que a veces Alma iba sola. Dentro de la casa, todo parecía tranquilo… hasta que el sonido de un auto fr