Cuando Lara y Esperanza se marcharon, la casa volvió a quedar en silencio.
Alma cerró la puerta y apoyó la espalda contra ella por un momento. El eco de las risas del fin de semana todavía parecía flotar en el aire.
Caminó lentamente hasta el living y se dejó caer en el sofá.
Su mente comenzó a repasar cada momento de aquellos días.
Mateo.
Recordó cómo la había hecho sentir.
La calma que le transmitía.
La forma en que la miraba, con una mezcla de ternura y respeto que ella nunca había experime