El día de la tan aclamada cena llegó.
El restaurante era tan elegante como siempre, con sus lámparas colgantes de cristal, el murmullo constante de conversaciones de clase alta y el vino fluyendo como si costara menos que el agua. Suzy estaba hermosa, aunque no lo sentía. Llevaba el vestido rojo que a John tanto le gustaba, ese que su madre siempre decía que le daba "un aire de esposa perfecta". Esta noche no se sintió perfecta. Se sentía usada, atrapada en un juego que no pedía jugar.
John la