Los tres entramos a la oficina del jefe, quien ya se encuentra sentado y acomodado en su escritorio. Ahí se ve un pequeño thermo y una lonchera sombría color azul marino, al parecer era cierto lo del lunch de su mujer.
Cerramos la puerta detrás de nosotros.
-Otra vez, buenos días a todos. Me da gusto verlos de nuevo reintegrados a sus puestos de trabajo, bueno... todos estamos reintegrados –dice abriendo los brazos como enseñando su escritorio -, pero hay unas cosas que arreglar antes. Cosas d