-No solo lo conozco, es el dueño de mis peores pesadillas. Ese hijo de la chingada me hizo la vida imposible cuando ingresé a la vida militar, comprobé que todo lo malo que decían no nada más era real, sino peor.
Nos quedamos todos con los ojos bien abiertos, hay una nota de dolor y queja en ese relato. Al ver nuestras caras, y tras suspirar por tener que revelar todo, sigue con su relato.
-Cuando llegué a la Secretaría, él ya tenía fama de hacer sufrir a los cadetes, era una cuestión de resist