Apenas terminaron de incorporarse, el timbre sonó. Lionetta fue a abrir mientras Angelo se quedaba en el sofá. Ella regresó un momento después con la hija de Carmine y Giacomo en brazos; una pequeña de cabello tan oscuro como el de su madre, cachetes redondos y unos ojos grandes. Ella le regaló una sonrisa. Era demasiado tierna y lo conquistó de inmediato.
—¿Listos para un día lleno de diversión?—preguntó Giacomo con una sonrisa. Él y Carmine entraron justo detrás de Lionetta.
—Suena como a p