Al día siguiente Julia estaba mirando por la ventana de la biblioteca, observando la entrada con expectación porque Hugo estaba a punto de llegar para visitar a Iker.
–¿Estás bien con esto de que Hugo participe en la vida de Iker? – Preguntó Abraham acercándose a la ventana y Julia asintió.
–¡Sí Abraham, ya tomé la decisión! Cuando Hugo sufrió el paro cardíaco nada me asustó más que imaginar que podía haber fallecido sin poder estar con su hijo. –Murmuró Julia viendo a Hugo aparcar en la entrad