María Eugenia estaba caminando de un lado a otro por el despacho de su mansión, mirando el único retracto de su fallecido marido que quedaba en aquella casa y se hizo un apunte mental para recordar prenderle fuego, cuando alguien tocó la puerta llamando su atención.
–Duquesa el barón está esperando en el salón. – Anunció Laura entrando al despacho y María Eugenia se llevó una mano a la cien porque sabía que su dolor de cabeza había llegado.
–Lo recibiré aquí Laura porque necesito que esa conv