Epílogo: Segunda parte.
Felipe agarraba la mano de su padre con fuerza mientras que lo miraba a los ojos, olvidándose de todo lo malo que había pasado entre ellos, porque aquel no era el momento para reproches, ni discusiones, solo era un momento de sinceridad entre padre e hijo, una oportunidad que la vida le estaba ofreciendo para sanar viejas heridas, aunque fuese tarde par uno de ellos.
–Eres mi niño y debí protegerte de ella, del daño que te hizo. – Murmuró Amancio con tristeza.
–Pilar ha destrozado nuestras vi