Pilar salió del ascensor de su edificio sujetando una botella de champagne, caminando descalza agarrada al brazo de uno de sus amantes.
Los dos habían pasado toda la noche celebrando el hecho de que su marido estaba a punto de morirse y a pesar de que no se llevaría gran parte de la fortuna de Amancio estaba feliz, porque pensaba que su marido le dejaría una buena suma para asegurar su futuro y el lujoso departamento donde vivían, ya que en sus condiciones no tenía fuerza ni cabeza para cambiar