Hugo miró a su madre atentamente y se dio cuenta de que algo no estaba bien, así que se acercó a ella y sinitó el olor a alcohol, que desprendía de Adara. Hugo pensó en salir de la habitación para buscar alguna enfermera, que le pudiera explicar porque su madre estaba en aquel estado, pero las palabras de Adara lo hicieron detenerse.
–¡No hay nada de lo que me arrepienta más en esta vida que haberte parido, maldit* malagradecido! –Exclamó Adara intentando enfocar la vista para verlo bien.
–No e