Me encontraba confundida, atónita y sin respuestas. Waldo no podía ser la bestia que asolaba la ciudad y Garret tenía coartadas precisas en torno a los incidentes ocurridos esos días, de cadáveres encontrados hechos jirones y muertos en forma horripilante, mutilados y comiéndose sus tripas. Entonces, ¿Quién podrá ser la bestia? Ahora dudaba yo de todo el mundo, incluso de Hill, pero mi jefe siempre estaba metido en el diario, vivía prácticamente en su oficina y era el más afanoso en descubrir