Le supliqué a Alessia se quedara con la bala de plata y no se la mostrara a nadie, ni siquiera a Hill. -Guárdala en un lugar muy seguro, si la policía descubre lo que has hecho, te meterán en la cárcel acusada de llevarte evidencia valiosa-, le dije para asustarla, aunque eso era cierto. Alessia me prometió que la tendría como un tesoro, muy escondido en un cofrecito su casa. Para ella, esa bala de plata era un souvenir de incalculable labor. -Ya tengo algo que mostrarle a mis hijitos-, no d