Hill me mandó a cubrir la información de un asalto en progreso en una joyería en el centro de la ciudad. Cuatro hombres armados intentaron robar la tienda pero fueron sorprendidos por la policía y se desató el tiroteo. -Los facinerosos tienen rehenes, Lucescu-, estaba demasiado eufórico mi jefe. Gritaba como un demonio.
Fui con Perkins en la unidad móvil del diario. Me puse mi casco, la máscara facial, mi chaleco antibalas, guantes y botas. Yo parecía una soldada en la guerra de medio orie