Ahora sí que estaba realmente confundida, sumida en la incertidumbre, extraviada en un millón de dudas. En mi cabeza seguían estallando petardos de dinamita y mi corazón no dejaba de hacer bum bum bum en mi busto. Alessia se dio cuenta de que algo me pasaba.
-¿Qué ocurre amiga? estás como si estuvieras extraviada en el desierto-, movió ella su naricita, interesada por verme tan dubitativa e incrédula.
-No nada-, sin embargo yo no sabía qué hacer o decir, me sentía perdida en un mar de a