Esa tarde salimos juntos Waldo y yo, después de terminar nuestro trabajo en el diario. Él me pidió que lo acompañara a una ferretería en el centro de la ciudad porque debía comprar algo urgente. -Hay ferreterías en todos sitios, por qué truenos tenemos que ir hasta el centro de la ciudad a comprar, a ésta hora hay muchos carros, gente y todo es un caos en el centro-, me extrañé y fastidié además. El tránsito era pesado, habían embotellamientos y las calles estaban colmadas de transeúntes sali