Esa noche tranqué bien la puerta, las ventanas y puse mi bate de béisbol en la cama como siempre lo hacía en previsión de que la bestia pudiera atacarme y devorarme. Mujer precavida goza toda la vida ha sido siempre mi slogan je je je. Yo dormía en el tercer piso para más seguridad, pensaba yo, además. -Primero la bestia y ahora Manson, siempre estoy amenazada por alguien-, renegué furiosa luego que me puse mi bata. Alessia tenía razón de que yo tenía mala suerte con los hombres.
Me di un b