Un año después nadie se acordaba de la bestia ni del lobo de Alaska ni de los pobres hombres destrozados, hechos trizas y jirones y muertos a dentelladas. Habían otros crímenes en la ciudad, ajustes de cuentas y rivalidades por el dominio de tal o cual barrio que me encargaba de cubrir información para la edición impresa y nuestro portal de internet del diario. Alessia estaba a cargo de las denuncias de corrupción en el poder y que involucraban a Flanagan, el presidente de la república. El pa