GÉNESIS
Me quedé afuera de la cárcel con el cuerpo tenso y la mente revuelta. No podía dejar de pensar en Dafne.
En la Dafne que lloró diciendo que Ethan era el amor de su vida. En la Dafne que suplicó, que se arrodilló, que se golpeó el pecho jurando que no podía vivir sin él, que estuvo a punto de quitarse la vida por él.
¿Y ahora?
Ahora esa misma Dafne entraba a la cárcel como si fuera dueña del infierno. Como si Ethan fuera un animal que ella podía ir a mirar cada vez que le diera la gana.