—¿Y qué pasará si dijera que estoy celoso? —Esto tenía que ser una broma, si en definitiva era eso.
—¡Que eres un loco desquiciado! ¿Sabes qué? Creo que ya ha sido demasiado el día de hoy; ya estás delirando. ¡Ahora dame mi teléfono! —Intenté quitárselo, pero él retrocedió.
—Ya no eres una chiquilla, Génesis, no puedes confiar así de sencillo.
—Ethan, yo sé lo que hago, y aunque no lo supiera, no es asunto tuyo. Déjame recordarte que tu prometida es Dafne Wood y no yo —recriminé.
—¿Sabes qu