Adam
Uno a uno fueron cayendo.
Adonias primero. Tres tragos y ya tenía la mirada vidriosa y la sonrisa boba que le salía cuando el alcohol le desconectaba el cerebro. Mía segundo. Más resistente que mi hermano pero igual de ruidosa, riéndose de todo con. Will tercero. Más lento, más experimentado, pero el whisky le estaba ganando la batalla que la cerveza no pudo.
Adonias se quedó dormido en la mesa con la cabeza sobre los brazos. Y Valentina, la única sobria de la mesa, me miraba desde su sill