Ashley
—¡Llamen a emergencias! —gritó Ethan con una voz que ya no era de hermano furioso sino de hombre aterrorizado—. ¡AHORA! ¡ALGUIEN LLAME A EMERGENCIAS!
Escuché pasos corriendo. Puertas abriéndose. Voces gritando.
Miré hacia el final del pasillo. La figura de la capucha había desaparecido. Como una sombra que se disuelve en la oscuridad de la que vino.
Volví a mirar a Deivyd. Le acaricié la cara. Estaba pálido. Cada segundo más pálido. Sus ojos me miraban con una intensidad que me destroz