Ashley
Llegué a la empresa y a lo lejos vi a una mujer.
Estaba en la recepción, hablando con Karen con la naturalidad. Alta. Morena. Con un vestido de corte recto que le quedaba como un guante y unos tacones que le sumaban centímetros a una estatura que ya era intimidante. Pelo recogido en un moño bajo, perfecto, sin un solo mechón fuera de lugar. Labios pintados de un rojo que gritaba sofisticación.
Se alejó de Karen y aproveché para acercarme.
—¿Quién es esa? —le pregunté a Karen.
—Se llam